A la salida del puente dejamos a la derecha una gran chopera, área de esparcimiento de los lugareños, y entramos en la calle Mayor. Unos metros más adelante nuestro camino cruza la carretera que va a La Magdalena. Nosotros seguiremos de frente hasta toparnos con una bifurcación en la que aparecen flechas pintadas en las dos direcciones. El Camino original iba por la derecha y en la actualidad se halla bien señalizado, (últimamente lo han arreglado), ó podemos optar por seguir de frente por una pista de tierra que alcanza la carretera.
Si optamos por este, siete kilómetros después, y tras ascender el Altillo del Foyo, una señal de carretera del Camino de Santiago nos advierte del punto de partida de un camino de tierra que se aparta de la carretera por la derecha, dejando entre éste y el asfalto una valla de protección. Este camino nos conducirá hasta un tramo muerto del trazado antiguo de la renombrada N-120, junto a uno de esos paneles informativos del MOPU. Desde aquí se toma una nueva pista en dirección al Crucero de Santo Toribio que ya se ve al fondo.
Si vamos por el camino de la derecha, primero llegaremos a:
Villares de Órbigo, por un camino rural. Su iglesia está dedicada a Santiago. Después tomamos una pista asfaltada hasta:
Santibáñez de Valdeiglesias, cuya parroquia está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. Tiene un refugio municipal de 15 plazas. Subimos al alto de Colomba, otra vez por camino de tierra; luego por un camino empedrado, y después por otro camino agrícola. Se asciende por un camino de monte hasta llegar al crucero de Santo Toribio, como el otro camino; éste es igual de largo, y no se va por carretera.
Desde aquí, un corto tramo por entre viñas y campos de maíz nos va a situar frente a una espectacular panorámica. A nuestros pies la fértil vega del río Tuerto, surcada por innumerables regatos. Enfrente, Astorga, encaramada en un cerro sobre el que destacan las imponentes torres de la catedral. Y, al fondo, los montes de León, sobre los que se eleva el mítico monte Teleno, en cuyas cimas moraba el dios Marte.
Desde este privilegiado lugar se desciende por una pista de tierra en pronunciada pendiente hasta alcanzar otra vez la N-120, por la que llegaremos a San Justo de la Vega.

11'00 San Justo de la Vega.-

A la salida de esta localidad, cien metros después de cruzar el puente sobre el río Tuerto, abandonamos la carretera para introducirnos por la derecha por un camino que conduce a una chopera próxima. Al llegar a la altura de un merendero, deberemos girar 90º a la izquierda para continuar por una buena pista, apta para coches, que transita paralela a la carretera.
La Catedral y el Palacio Episcopal de Astorga se nos muestran ya con diáfana nitidez, pero antes de entrar en la villa leonesa, capital de la Maragatería, aún hemos de cruzar un puentecillo romano de un sólo arco que salva el cauce de un pequeño riachuelo. Al otro lado del puente tomamos a la izquierda una pista que nos dejará en la carretera.
En apenas 200 metros se cruzan dos vías férreas por sendos pasos a nivel con barreras. Unos metros más adelante, en una curva a la derecha de escasa visibilidad, deberemos cruzar la calzada para tomar una pista de tierra entre campos de labor. Un camino conocido como Travesía Minerva nos situará al comienzo de la calle Puerta del Sol, por la que la ruta jacobea entra en Astorga.
La calle Puerta del Sol es un duro repecho de 200 metros que finaliza junto al Convento de San Francisco y el hospital de las Cinco Llagas. Desde aquí el itinerario urbano continúa por la calle San Francisco hasta la Plaza Mayor, sede del Ayuntamiento. Vienen después las calles Pío Gullón, Santiago Crespo y Santiago, por la que el peregrino llega al conjunto monumental formado por la Catedral, el Palacio Episcopal y los restos de la muralla romana.

14'00 Astorga.-

Astorga fue, después de Burgos, la ciudad que llegó a contar con mayor número de hospitales y albergues para peregrinos; hasta 22 llegó a ofrecer. De su tradición hospitalaria da fe una ordenanza del gremio de los zapateros de la ciudad que, a mediados del siglo XIII, sólo permitía trabajar en domingo como caridad para los peregrinos necesitados de calzado para su andadura. Hoy esa tradición se mantiene con un cuidado grupo de albergues, no sólo en Astorga sino en toda su mancomunidad. El de Astorga es municipal, situado a la entrada de la ciudad, con 36 plazas, duchas con agua caliente, lavadero y sala de estar.
La Maragatería y El Bierzo, dos de las comarcas más genuinas de la península, son recorridas por este tramo del Camino de Santiago. Etapa que significa una brusca transición entre las rectas de la llanura paramera y los caminos y carreteras serpenteantes, en continuas subidas y bajadas que nos esperan hasta Compostela.
El techo del Camino, la Cruz de Ferro (1.504 metros) separa estas dos comarcas. En su ladera oriental, los maragatos, un pueblo de orígenes desconocidos y marcada singularidad étnica, que conservaba hasta hace bien poco una organización social cerrada, casi tribal, ajena a cualquier influencia externa. Los maragatos, conocidos arrieros y mercaderes, crearon una importante red de comunicaciones entre Galicia, Asturias y la meseta. La llegada del ferrocarril los obligó a emigrar dejando estos pueblos, quizá los más bonitos de la península, en un lamentable estado de abandono.
Al otro lado del Monte Irago, la Hoya del Bierzo, un impresionante espacio natural cerrado al noroeste por las Sierras de los Ancares y de O'Caurel, y al sudeste por los Montes de León. La proliferación industrial de Ponferrada y, en particular, una central térmica, cuyas gigantescas chimeneas se levantan arrogantes en pleno centro del valle, desvirtúan un tanto su idílica imagen.
El camino de Santiago deja la Plaza de la Catedral de Astorga por la calle de las Juderías para, atravesar la calle San Pedro, llegar al cruce con la carretera de La Coruña. Una señal de carretera nos indica que debemos seguir de frente, en dirección a Castrillo de Polvazares.
Por una estrecha carretera sin apenas tráfico se llega en un kilometro a Valdeviejas.

15'00 Valdeviejas.-

La autopista ha cambiado un poco la topografía del camino, pero no pone dificultades, al peregrino ya que se atraviesa por debajo. Caminamos poco más de otro kilometro, y llegamos al primer pueblo maragato: Murias de Rechivaldo.

19'00 Murias de Rechivaldo.-

Cuenta, al igual que el resto de los pueblos de la Mancomunidad de Astorga, con un buen refugio de 20 plazas con duchas y agua caliente.
A la entrada de Murias, y visiblemente señalizado, parte por la izquierda de la calzada un camino de tierra que tomamos para transitar por detrás de las casas de este poblado.
Una vez fuera del pueblo, nuestra pista se separa cada vez más de la carretera. Enfilamos ya los Montes de León, con la silueta del Teleno recortando el horizonte durante buena parte de la etapa. El ascenso es muy leve, casi imperceptible durante estos primeros kilómetros que discurren por un buen camino de tierra rojiza entre monte bajo y vegetación esteparia. Sólo las retamas y alguna encina solitaria consiguen mantenerse en este agreste paraje.
Si ha llovido recientemente, este camino se convierte en un pegajoso barrizal. No obstante, y gracias la permeabilidad del terreno y al frecuente viento que suele soplar por la zona, bastan apenas un par de días para que el camino adquiera la consistencia necesaria como para permitir el tránsito cómodo del peregrino, que si se aburre, en vez de contar arbolitos, como podía hacer en la "autopista del peregrino", aquí puede contar torres del tendido eléctrico; hay dieciocho y están separadas unos ciento cincuenta metros la una de la otra.
Por la derecha, apenas a un kilómetro, vemos Castrillo de Polvazares. El trazado original de la ruta jacobea no pasa por esta localidad maragata, pero su belleza bien merece un pequeño rodeo. Abandonamos por tanto el camino para tomar una pista que por la derecha nos conduce directamente a Castrillo de Polvazares.

22'00 Castrillo de los Polvazares.-

En Castrillo de los Polvazares también hay un refugio para peregrinos con 20 camas y duchas con agua caliente.
Salimos de Castrillo de los Polvazares por la carretera de Santa Colomba, por la que pronto llegamos a un cruce, punto de encuentro con nuestra ruta original. En el citado cruce se toma la derecha (o se sigue de frente en el caso de que no se haya entrado en Castrillo de los Polvazares) hasta llegar a Santa Catalina de Somoza.

24'00 Santa Catalina de Somoza.-

Cuenta con un refugio muy simple de 30 plazas, duchas con agua caliente, y un cobertizo para comer. A la entrada dejamos el asfalto para recorrer la calle Real de este hermoso pueblo maragato; 500 metros después regresamos a la pista asfáltica.
El ascenso, suave pero continuo, parece atenuado por la serenidad del paisaje. A la soledad que acompaña siempre las travesías por estos pueblos maragatos le sucede el silencio de una tierra abandonada. El extremo occidental del sistema ibérico forma aquí un solemne anfiteatro para una representación tan humilde.
A cuatro kilómetros de Santa Catalina está El Ganso.

28'00 El Ganso.-

Albergue muy simple de 16 plazas, con duchas. En la tapia de su primera casa, una oportuna flecha nos señala un estrecho camino de hierba que parte por la derecha y que da acceso a su colorista calle Real. Un camino de tierra nos devuelve poco después a la carretera junto a un crucero.
A partir de El Ganso nos situamos ya por encima de los 1.000 metros y el ascenso se hace más perceptible. A medida que las laderas se hacen más empinadas aparecen también pequeños arroyos (secos durante buena parte del año) y los primeros bosques de robles y pinos.
Seis kilómetros después, e indicado en la propia carretera, encontramos el Roble del Peregrino, un majestuoso y centenario roble que se impone, solitario, a la misma orilla de la Ruta. Unos metros después alcanzamos un cruce junto a la Ermita del Santo Cristo. Por la izquierda, a Santa Colomba; de frente, a Foncebadón. Nosotros no seguiremos ni uno ni otro, sino un camino de tierra que parte por la derecha, bien señalizado y que nos conduce hasta la empedrada calle Real de Rabanal del Camino.

35'00 Rabanal del Camino.-

Rabanal sorprende al peregrino con tres excelentes albergues. Uno de ellos, denominado Gaucelmo, en honor del eremita que en el siglo XII levantara un hospital en Foncebadón, dispone de 40 plazas, duchas con agua caliente, cocina completa e incluso un huerto. Está al lado de la Iglesia y sólo permanece abierto de abril a octubre.
El otro albergue es municipal y está dotado de 20 camas y 30 colchonetas. Está en la misma entrada del pueblo y permanece abierto durante todo el año.
El tercero, Nuestra Señora del Pilar, es de reciente construcción, cuenta con 50 plazas, cocina, sala de estar con chimenea de leña, duchas con agua caliente, amplio patio. Está abierto todo el año y es particular.

Plano de la etapa