Desde la Plaza de la Encina hay dos opciones posibles para abandonar Ponferrada. La primera desciende directamente por la calle Rañadero hasta el puente sobre el Sil. Si bien es la opción más corta, no es la más aconsejable pues este trayecto incluye un buen tramo de escaleras.
La segunda abandona la plaza por la calle del Reloj para entrar en la Plaza del Ayuntamiento tras pasar bajo el Arco del Reloj, único resto de la muralla ponferradina. Desde el consistorio, la calle Calzada nos conduce hasta un cruce en el que deberemos seguir hacia la izquierda por el antiguo trazado de la N-VI, para descender hasta el Sil.
Nada más pasar el moderno puente encontramos el edificio de Telefónica, de cuya esquina parte hacia la derecha una calle en descenso. En apenas 20 metros ya se ve un poste con una marca amarilla que nos indica que debemos cruzar un pequeño jardín y entrar en el Paseo del Sacramento (paralelo al río). Seguiremos el Paseo, rodeados de robles, hasta que éste termina, al lado de tres campos de fútbol. Por entre el segundo y el tercer campo asciende un camino de tierra que nos sitúa en una carretera a la altura de unas escombreras, dejando al otro lado una subestación eléctrica.
Medio kilómetro después esta carretera se bifurca. Una señal de carretera del Camino de Santiago nos indica que debemos seguir por la izquierda en dirección a Compostilla.
Se entra así en una zona industrial y residencial de nueva construcción, de calles rectilíneas y numeradas, con amplios jardines y pistas deportivas.
Transitamos por la Avenida V (5ª Avenida) hasta llegar a la iglesia de Compostilla, semioculta en esta artificiosa alameda. Superado el templo, seguiremos hasta el final de esta calle, que desemboca en la carretera de Villablino (C-631), ya en el municipio de Columbrianos.

3'00 Columbrianos-

Es ésta una zona muy confusa y carente de señalización. Los pueblos se solapan unos a otros y las calles y caminos se enmarañan de tal modo que parece imposible seguirlos con orden. De cualquier modo, no debe preocuparse en exceso el peregrino pues casi todos ellos desembocan en la antigua N-VI a la altura de Camponaraya, que es nuestro próximo objetivo. El camino cruza la C-631 y sigue de frente por una pista de tierra conocida como Camino Real hasta llegar a Fuentes Nuevas, que se cruza por su calle Real. A la salida de este poblado retomamos la buena pista de tierra que nos dejará ya en la antigua N-VI a la entrada de Camponaraya.

9'00 Camponaraya-

La iglesia de San Idelfonso ofrece como humilde refugio un salón parroquial en los bajos de la Iglesia, en el que el peregrino debe dormir en el suelo. Dispone, eso si, de servicios y duchas con agua fría.
Camponaraya se atraviesa en su totalidad por la carretera, que es su calle principal y que se llama Camino de Santiago. A poco más de dos kilómetros de haber cruzado el río Naraya avistamos en una curva la nave de la cooperativa vitivinícola, junto a la cual parte un camino de tierra que deberemos tomar para ascender por entre viñedos hasta coronar una loma cercana. En el posterior descenso numerosas bifurcaciones nos salen al paso. La correcta señalización de esta zona facilita notablemente la orientación del peregrino por este tramo de paisaje casi mesetario, salpicado por algunos chopos y solitarios frutales.
Al rato, el camino desemboca de nuevo en la antigua N-VI, que en ese mismo punto cruzamos para descender por una buena pista, apta incluso para coches, que nos dejará ya a la entrada de Cacabelos.

15'00 Cacabelos.-

En Cacabelos el Ayuntamiento ofrece como refugio a los peregrinos dos casas, en las que disponen de 30 plazas, cocina y duchas con agua caliente. Para grupos numerosos, ocasionalmente se habilita también la pista del citado polideportivo.
Es visita obligatoria “Prada a Tope”, a la entrada del pueblo, y su restaurante “La Moncloa”. Pero si no se coincide ni a comer ni cenar en Cacabelos, en la “palloza” allí mismo ubicada, atienden al peregrino con un vaso de agua o de vino y un poco de empanada, o de algo típico de la región.
Casi al final de Cacabelos regresamos al arcén de la antigua N-VI para cruzar un puente sobre el río Cúa, el segundo de los tres que delimitan la comarca del Bierzo. En seguida dejamos a la derecha el citado Santuario de la Quinta Angustia y la carretera se toma en ascenso, situación que no variará hasta llegar a O’Cebreiro.

17'00 Pieros.-

A medida que nos acercamos a Pieros, la cuesta ya se hace perceptible.
Si además sopla el viento, muy frecuente en este valle, este tramo puede resultar bastante duro.
A la izquierda de Pieros está la cuna del Bierzo, el “Castrum Bergidum”, primitivo poblado astur y posterior asentamiento romano que dio nombre a la actual comarca.
Carretera adelante, pasado el puente del arroyo Valtuille, encontramos a la derecha la Venta del Jubileo. A su lado parte un camino de tierra que pronto se convierte en sendero (perfectamente definido) y que desciende por entre plantaciones de viñas hasta llegar a un prado, que hemos de atravesar longitudinalmente, por donde Santiago nos dé a entender.
En el otro extremo retomamos de nuevo un camino de tierra muy irregular, con muchas piedras sueltas, que asciende a una loma desde la que ya se divisa Villafranca del Bierzo.
Un descenso por una zona de cantos deja al peregrino, dos kilómetros después, en las mismas puertas de la Iglesia de Santiago de Villafranca del Bierzo.

22'00 Villafranca del Bierzo.-

Hay un albergue municipal, nuevo de 120 plazas con duchas de agua caliente, cocina, sala de estar y un gran balcón, en donde atienden fenomenalmente.
El otro refugio de Villafranca es de los que el peregrino no olvida. No por su confortabilidad, (aceptable por otra parte) ni por su excepcional emplazamiento, (que tampoco está mal) sino por el exquisito trato con que la familia que lo regenta dispensa al peregrino. Jesús Arias Jato es toda una institución en el Camino.
De él partió la iniciativa de acondicionar unos antiguos invernaderos situados junto a la Iglesia de Santiago como albergue de peregrinos.
Hoy dispone de 80 literas, 40 colchonetas y una inmensa alfombra, en la que cabe “todo el que llega”. También hay dos duchas y un lavadero, pero el agua caliente sólo fluye en los días de sol gracias a un calentador solar.
La familia Jato pone a disposición del peregrino una pequeña biblioteca y ofrece un buen menú a precio módico.
En el mismo lugar el bueno de Jato está construyendo un albergue nuevo bastante más sólido, y con capacidad para 100 plazas, con bar, tienda, sala de rezo, servicios y duchas.

Plano de la etapa