Iniciaremos nuestro caminar cruzando la ciudad por su Rúa Mayor, calle principal y “Sirga Peregrinal”, que a través del trazado reticular de la nueva ciudad, creada por los arquitectos de nuestro rey Batallador Alfonso I, nos situará, tras pasar por la increíble portada de Santa María, en el puente del río Aragón.
De él nos despedimos con pena ya que ha sido, desde su nacimiento allá en Somport, compañero nuestro de camino durante un centenar de kilómetros, en el transcurso de nuestras etapas anteriores.
Dos comarcas muy distintas vamos a recorrer en estas dos etapas que nos ocupan. La Navarra Media Oriental, lindante con nuestra Provincia de Zaragoza, y la Comarca de la Montaña, en su parte más baja, la Cuenca de Lumbier-Aoiz.
Así pues, una vez cruzado el puente metálico sobre el río Aragón a la salida de Sangüesa, y tras un recorrido de medio kilómetro por la NA-127, tenemos el desvío hacia Rocaforte. Quizá es el camino más histórico, es más directo, pero hay 15 Km. hasta llegar a Izco sin pueblos y es mas aburrido.
Nosotros continuaremos por la derecha, por la carretera hasta la gasolinera y cafetería Latorre, y así llegaremos a Liédena

5'00 Liédena.-

Cruzaremos el puente sobre el río Irati y proseguiremos a la izquierda por un camino peatonal asfaltado que se halla limitado por su flanco derecho por un seto.
Luego continuamos por la calle que da comienzo en este punto y siguiendo las indicaciones de las flechas amarillas, recientemente “repintadas” por miembros de nuestra Asociación. Dicha calle desemboca en un camino que discurre por lo que antaño fue el trazado del desaparecido ferrocarril de vía estrecha de “El Irati”, que unía Pamplona con Sangüesa.
Este ferrocarril estuvo en funcionamiento entre los años 1911 y 1955, y fue uno de los primeros ejemplos de tren con tracción eléctrica en España. La composición pedregosa de la pista, los restos de un pequeño muelle-apeadero y la hilera de postes que jalonan el trazado, delatan su origen y lo hacen inconfundible.
Seguiremos la pista durante 2,5 kilómetros, llevando a nuestra derecha las últimas estribaciones de la sierra de Leyre, donde vemos algunas canteras de piedra, y a nuestra izquierda el bonito paisaje del curso del río Irati y sus frondosas arboledas. (¡como nos recuerda este tramo a nuestro Camino Jacobeo del Ebro!)
Tras caminar una media hora, llegamos a la boca del túnel que da acceso al interior de la Foz de Lumbier
Antes de cruzar el túnel, un agreste sendero que nace a su izquierda conduce hasta el lugar donde se encuentran los restos del puente romano. Su único arco (volado en la guerra de la Independencia) tiene 8 metros de luz y 15 de altura sobre el nivel del río. Desde este punto se disfruta de una impresionante vista de La Foz de Lumbier, profunda garganta horadada por las aguas del río Irati, paraíso ornitológico y refugio de una gran variedad de aves; está declarada zona protegida. Vale la pena detenerse un rato y contemplar su belleza.
Regresamos de nuevo a la pista, y una vez que atravesemos el túnel (tiene 200 m. y describe un trazado en curva que obliga al uso de linternas en su zona central), el camino, tras pasar un segundo túnel, éste en línea recta, discurre paralelo al río.
Dada la abundante colonia de buitres leonados que habitan y crían en el interior de la Foz y la proximidad de las paredes, nos será fácil ver algunos ejemplares entrando o saliendo de sus nidos o bien posados en las aristas del desfiladero.
El paso de este segundo túnel, nos señala la parte final de la Foz. Fuera ya de la garganta, hay un cartel orientador, una fuente y un merendero con bancos y mesas (que pena, un poco pronto para el bocata). Desde aquí a Lumbier se prosigue por el sendero asfaltado del ferrocarril y sólo el puente de hierro y hormigón que hay junto al pueblo y sobre el río Salazar (que aquí se une al Irati), recuerda su antiguo trazado.
A nuestra derecha dejamos el pueblo de Lumbier, al que no ascendemos.

10'00 Lumbier (Irunberri).-

Como decimos, dejamos el pueblo a la derecha y cruzamos el Irati por un antiguo puente girando el sentido de la marcha hacia el oeste. Tenemos que caminar por el arcén de la carretera N-150, como un kilómetro, carretera que dejamos por su margen derecha, tomando un buen camino de tierra, que si no ha llovido es de muy buen llevar. El paisaje que se divisa hacia nuestra derecha es precioso, sobre una cuenca agrícola y con los Pirineos nevados al fondo. Vamos a media ladera y en poco más de media hora llegamos al pueblo de Nardués.

14'00 Nardués.-

Cruzamos el pueblo en ascenso y por unos campos de labor llegamos a la carretera general que recorremos escasos metros, tomando un desvío a la derecha que nos sitúa, tras 200 metros, en el pueblecito de Aldunate.

15'00 Aldunate.-

Salimos por la parte baja del pueblo y caminamos algo más de una hora por las laderas de la sierra de Izco, entre pinos y prados. En uno de ellos tenemos que atravesar tres alambradas consecutivas, que bien habrá que treparlas por una especie de escalera de madera, o bien intentar abrir sus puertas, si bien tras nuestro paso habrá que cerrarlas.
Este tramo del camino es muy bonito, si la lluvia no lo ha embarrado, pues si así fuera nos encontraríamos con bastantes dificultades.
La senda nos conduce hacia el alto de Loiti, donde nos encontramos de nuevo con la N-240. Pasado el alto, las flechas nos indican que tenemos que cruzarla hacia la izquierda, donde se toma un camino de fuerte ascenso durante 700 metros en que se une con el que viene de la sierra de Izco y que es al parecer más tradicional. Una vez en la conjunción de los caminos y tras un kilómetro de buen firme, llegamos a Izco.

19'00 Izco.-

Continuamos por la misma pista y en 5km. dejamos a nuestra derecha la localidad de Idocin.

24'00 Idocin.-

Tres km. más y llegamos a Salinas de Ibargoiti.

27'00 Salinas de Ibargoiti (Ibargoiti-Gatzaga).-

Situada en una llanura cerealista. A ella entramos por el Puente Grande. Su nombre se debe a sus pozos salineros.
A la salida del pueblo, hay que salvar el río Elorz. Tomaremos un camino que, primero, entre pinos y matorrales, y después a través de un robledal, nos ha de llevar hasta Monreal. El Camino hace su entrada en la localidad, escoltado por una hilera de chopos que crecen en la ribera del Elorz y que nos conducen al poblado por su hermoso puente románico.

30'00 Monreal.-

Tiene un Refugio de 30 plazas. Se halla la población al pie de la Higa del mismo nombre.

Plano de la etapa