Desde Santa María la Real, el camino asciende por la calle de Costanilla hasta un complejo deportivo. Tras la última casa de Nájera, se asciende por entre dos cerros repoblados de pinos.
Una pequeña bajada nos sitúa en un cruce junto a un gran corral. Iniciamos aquí un tramo por entre campos de labor, caminando por estrechos caminos bastante estropeados por las roderas de los tractores. Continuos baches y piedras que sobresalen con el terreno seco, o el pegajoso barro que se forma con el terreno mojado convierten el recorrido hasta Azofra en lo que podíamos llamar un duro camino.
Multitud de pistas, trazadas con la concentración parcelaria, se suceden a uno y otro lado. Afortunadamente, como orientación nos sirven en todo momento las numerosas canaletas de riego de la zona sobre las que se han pintado las oportunas flechas amarillas.
Cinco kilómetros después de dejar Nájera salimos a una carreterilla asfaltada que nos conduce hasta Azofra.

6'00 Azofra.-

Azofra ofrece al peregrino un buen refugio con capacidad para 16 personas, duchas con agua caliente y cocina, en la calle Antonio Pérez.
El final de la calle Real de Azofra coincide con la carretera que va a San Millán de la Cogolla. En el cruce hay un parque, con una pequeña imagen de la Virgen de la Valvanera.
Nosotros seguimos la carretera hasta la altura de la Fuente de los Romeros, donde el camino se aparta a la izquierda.
Se inicia así un suave ascenso, siempre entre viñedos y campos de cereal. En este tramo el terreno está menos castigado y se camina bastante mejor. Tres kilómetros después, un Rollo Medieval o Cruz de los Peregrinos nos confirma que pisamos el verdadero trazado de la ruta jacobea.
Un recorrido por pistas vecinales y caminos agrícolas, afortunadamente bien señalizados, nos situará muy cerca de la carretera, junto a un arroyo. Desde este punto las flechas amarillas serán vuestra mejor guía.
El punto más confuso de este tramo es un pequeño cruce que surge tras cruzar una carretera secundaria perpendicular a la N-120. Apenas 20 metros después unas flechas erróneas nos indican que debemos seguir de frente.
De hacerlo así, este camino nos llevaría hasta Ciriñuela, por donde nunca pasó la ruta jacobea. La dirección más apropiada es tomar un camino que parte hacia la derecha para cruzar el arroyo por un pequeño puente de cemento.
Este camino enlaza sucesivamente con otros de similares características, ya correctamente señalizados, hasta ponernos a la altura de la carretera general. Cuatro kilómetros más adelante, llegamos a Cirueña; algo más apartado a la derecha está Ciriñuela.

16'00 Cirueña.-

No ofrece ningún tipo de servicio para el peregrino. Para continuar el camino no hay que entrar en el pueblo.
Pasadas unas curvas de la carretera, se coge la pista que sale a la izquierda, sobre la que todavía quedan vestigios de asfalto. A un lado quedan unas grandes charcas. El camino ya no ofrece discusión: siempre recto, hasta Santo Domingo de la Calzada.
Entramos en Santo Domingo, para cruzar la población, ¡cómo no! por la calle Real, hasta llegar a la Catedral.

22'00 Santo Domingo de la Calzada.-

Santo Domingo ofrece al peregrino un albergue excelente, en la calle Mayor. Cuenta con 40 camas y duchas con agua caliente, sala de estar y cocina completa, en caso de gran afluencia de peregrinos, habilitan una sala con capacidad para más de cien personas.

Plano de la etapa