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Madrid - Comenar Viejo: 32 Km.

Este Camino no sale de ningún punto determinado sino que está ideado para que cada uno comience desde la puerta de su casa. En cualquier caso es aconsejable pasar antes de la salida por la Iglesia de Santiago en la plaza del mismo nombre (Opera) o por la Iglesia de las Comendadoras y solicitar allí la bendición del peregrino. Salgamos del punto que salgamos se trata de un recorrido urbano, especialmente si lo hacemos desde el centro de Madrid: calles, semáforos, cruces, rotondas, carreteras...asfalto y más asfalto… pondrá a prueba el temple del peregrino en este primer tramo hasta Fuencarral.
Es como si para disfrutar del silencio y de la soledad del Camino, primero hubiera que pasar por el calvario y el bullicio de la gran ciudad.
No te preocupes peregrino, poco a poco irá quedando tras tus pasos el horror del tráfico y el frenético mundo de la Capital.
El casco antiguo de Fuencarral queda a la derecha. El peregrino tras cruzar una zona ajardinada, que se sitúa en una meseta, se aleja con dirección al cementerio de esta localidad, cuyo lugar hace de frontera entre la zona urbanizada y la rural.
La gran urbe queda a la espalda. Las torres Kio aún se pueden divisar en la lejanía. Pero el peregrino ya pisa veredas, pistas y caminos de herradura, entre campos de cultivo y montes de suave perfil. La moderna y populosa ciudad de Tres Cantos, le despertará de este letargo.
Si no se entra en Tres Cantos, esta población queda a la derecha, así como la estación y la propia autovía.
El Camino sigue su traza dejando dos casas a la izquierda. Muy pronto se desciende a una vaguada por unas toscas escaleras y tras girar a la izquierda se sigue por una pista bien señalizada, la cual atraviesa el arroyo Tejada.
Ocho largos kilómetros son los que restan para alcanzar Colmenar Viejo, a cuya población se accede por su cementerio, mientras la vista del peregrino se fija en la torre de su robusta Iglesia Parroquial.