Cacabelos.- Altitud 486 m.

Su población 5.060 habitantes

A Santiago 188 Km.

Tan sonoro nombre se corresponde hoy con una importante villa que sin embargo no ha perdido las líneas identificativas de la arquitectura berciana. Su calle Real, al más puro estilo jacobeo, su plaza porticada y sus tejados de pizarra le confieren un sosegado aspecto que el peregrino agradece después de haber dejado atrás los arrabales de Ponferrada.
Se trata un centro turístico y comercial situado entre Ponferrada y Villafranca. La localidad es de tradición vinícola por excelencia, es el principal centro productor de la Denominación de Origen Bierzo. La tradición bodeguera y la vinculación con el viñedo es antigua; posee un Museo del Vino. El Camino atraviesa su larga calle principal y después el río Cúa. La villa se ha desarrollado entorno al Camino de Santiago, las casas y otras edificaciones se encuentran perfectamente alineadas a lo largo del Camino Real.
Como en el resto de la etapa, los huertos, las viñas y la abundancia de árboles frutales denotan la idoneidad del clima para el desarrollo de estos cultivos. El paisaje está dominado por estos cultivos, la vegetación natural se resringe a pequeños espacios en el cauce del Cúa en los que crecen algunas especies de ribera.
Cacabelos cuenta con tres iglesias. A la salida de la villa, tras pasar el puente mayor y el de los molinos, se encuentra el santuario de las Angustias. En la puerta de la sacristía, neoclásica del siglo XVIII, hay un curioso relieve tallado y policromado en el que se representa al Niño Jesús jugando a las cartas con San Antonio. El Niño recoge del Santo el cinco de oros y le entrega el cuatro de copas.
En la iglesia de Nuestra Señora de la Plaza del siglo XVI, hay una Virgen románica en granito, del siglo XIII, y un Cristo del siglo XVI. De la primitiva iglesia parroquial de Santa María consagrada con todos los honores por el obispo de Santiago, Diego Gelmírez, en 1108, solamente permanece en pie el ábside románico ya que en el siglo XVI se reedificó casi en su totalidad. Posteriormente, sufriría importantes reformas como la construcción de una nueva torre neorrománica en 1904. En el exterior sobresalen el ábside románico. Y la tercera, la ermita de San Roque. Debemos la existencia del templo a un piadoso noble local, D. Mateo Chicarro, quien en el año 1590 acometió la tarea de reconstrucción de la ermita de la Vera Cruz. Tras la Acometida de la peste, su benefactor le cambió el nombre, pasando a estar desde el año 1599 bajo la advocación de San Roque, santo protector contra la peste. Desde ese momento ha sido preciso reedificarla desde sus cimientos en numerosas ocasiones, la última de ellas en el año 1789. En su interior, junto a San Roque, destacan dos altorrelieves en madera policromada de San Gil de Casayo y San Herberto de Cerdeña, ambos pertenecientes al monasterio de Carracedo.