Canfranc.- Altitud 1.040 m.

Su población 40 habitantes

A Santiago 847 Km.

En el siglo XI, y a la misma vera del camino de Francia, nació Canfranc como perfecto ejemplo de pueblo fronterizo. En medio de un valle profundo, con escasos recursos agrícolas, sus habitantes se dedicaron necesariamente al comercio, basando su economía en las transacciones entre Aragón y el Bearn, y en la acogida de viajeros y peregrinos.
El actual término municipal se extiende desde la misma frontera francesa hasta los carrascales mediterráneos de Villanúa, y engloba, aguas abajo de Rioseta, el valle del Aragón y las renombradas Canal Roya, Canal de Izas y de Ip: se trata pues de un valle pirenaico por excelencia en el que es perceptible la influencia atlántica que se introduce a través del cercano puerto de Somport Paisaje forrado por prados de siega en el fondo del valle, laderas cubiertas de bosque mixtos, y las zonas más altas reservadas a extensos prados alpinos y cimas rocosas.
Desde antiguo –tal vez desde época romana– hasta la actualidad, las comunicaciones interfronterizas han marcado el origen y la evolución histórica del valle: el Somport –también llamados en tiempos el puerto de Canfranc– es el paso fronterizo menos abrupto y más transitado de todo el Pirineo central. Desde el viejo camino de herradura, transformado en 1876 en carretera, hasta la construcción del ferrocarril transfronterizo –inaugurado en 1928– y el reciente túnel carretero, la historia de las comunicaciones a través del Somport se confunde con la propia historia de Canfranc.
La antigua villa de Canfranc, pese a los devastadores incendios de 1617 y 1944, todavía conserva parte de su antiguo patrimonio monumental. Los restos del castillo, de origen medieval y ampliado en el siglo XVI, se conservan sobre una roca; la fachada de la torre de Aznar Palacín del siglo XIV; la iglesia parroquial de la Asunción, con sus cuatro retablos barrocos; y el conjunto monumental de la Trinidad fundado en el siglo XVI por D. Blasco de Les para atender a pobres y peregrinos.
Tras el incendio de 1944 se trasladó el ayuntamiento y la capitalidad del municipio al que fuera barrio de la Estación, construido a lo largo del siglo XX en la partida de los Arañones. La Estación Internacional de ferrocarril, monumental edificio con cierto aire francés y espectacular cubierta de pizarra, se ha convertido en el emblema más conocido y divulgado de Canfranc.
La importancia estratégica y militar del valle de Canfranc, dada su cercanía a la frontera, es causa de la construcción de diversos fuertes y posiciones militares, entre los que destacan el fuerte de Coll de ladrones (siglo XVII–XIX) y la Torreta de Fusileros (siglo XIX).
Cuenta con un abundante turismo de temporada. Es el “Campus Francus” medieval. En aquella época, sus habitantes gozaban de privilegios y exenciones fiscales a cambio de mantener el camino de la frontera abierto y protegido. Se sabe que en el año 1095 existía un hospital “al servicio de los pobres y peregrinos”. En 1617, cuando ya contaba con 200 habitantes, el pueblo sufrió su primer incendio conocido, y solo quedaron en pié la iglesia de la Santísima Trinidad, dos casas, el castillo real y el molino harinero.
Los escasos restos que quedan del castillo medieval están entrando al pueblo, a la derecha; sus piedras fueron empleadas, al igual que las de Santa Cristina, en la construcción de la carretera. Hacia el sur, quedan las ruinas de algunas paredes y la torre de la vieja iglesia del siglo XII, donación póstuma del prócer Blasco de Les, para ayuda y alivio de peregrinos.
De este mismo siglo es el hermoso y bien conservado puente románico que cruza el río Aragón en la salida hacia Villanúa, con forma de arco de medio punto rebajado, utilizado durante siglos por viajeros y peregrinos.
La actual iglesia del pueblo, dedicada a la Asunción, está situada en la plaza, data el siglo XVI y muestra un portal gótico tardío.
Canfranc que a principios de siglo contaba con 900 habitantes y disponía de tiendas y casino fue una población próspera hasta el año 1944 en que un violento y accidental incendio la destruyó por completo y la convirtió en un pueblo casi abandonado. El incendio fue declarado catástrofe nacional. Mas adelante, en uno de estos prados, grande, situado inmediatamente sobre el Camino, se encuentra un Dolmen oculto en un círculo de maleza. Este “dolmen”, llamado “Casa de las Güixas” (brujas), bien merecerá un corto desvío. Excavado en 1975, es de entre todos conocidos el dolmen aragonés más completo. Tiene planta rectangular de más de dos metros de longitud y conserva la cubierta, túmulo de piedras y la parte del cierre de la cámara, cuyo suelo está pavimentado por una gran losa. Tiene una estancia principal y siete cavidades laterales, bautizados con nombres tan pomposos como: La Catedral, El campanario, El Laberinto, El Belen, La Tortuga, La Cola de Caballo, La Tortuga y Las Piletas. Está datado aproximadamente en el tercer milenio A. C., con la llegada de las
primeras culturas metalúrgicas.