Carrión de los Condes.- Altitud 839 m.

Su población 2.521 habitantes

A Santiago 395 Km.

La ciudad de Carrión de los Condes, en el centro geográfico del Camino de Santiago, sigue siendo la villa rica en trigo, vino, carne y en todo tipo de producción próspera que describió Aymerich Picaud en el Codex Calixtinus del siglo XII. Hoy, además, es un importante centro comarcal, jurisdiccional y económico, la población más interesante de la histórica y emergente comarca de Tierra de Campos. Está situada en el centro de la provincia de Palencia y a 40 km de distancia de la capital, entre la aridez de la meseta castellana y la frondosidad de la vega del río Carrion, a 830 m. de altitud. De marcado carácter medieval, fue sede en la Edad Media de importantes concilios y renombradas cortes y asambleas. Sus 2.500 habitantes se ocupan principalmente en actividades agropecuarias y de servicios de todo tipo, aunque no faltan pequeñas industrias manufactureras y de transformación. Carrión es también un centro de irradiación cultural con sus certámenes y representaciones teatrales, concursos de poesía y de pintura, conciertos corales e instrumentales, conferencias, congresos, etc. Tampoco se olvida el ocio, con importantes y atractivos lugares de esparcimiento tanto dentro de la ciudad como en sus alrededores, así como adecuadas infraestructuras deportivas y lúdicas.
Carrión de los Condes es, en fin, un lugar donde el viajero podrá comer como un rey, descansar con la tranquilidad de un monje y divertirse como un villano.
Los orígenes más antiguos de la ciudad de Carrión se remontan a la época celtíbera, según distintos hallazgos arqueológicos. Durante la dominación romana, esta población se llamó Lacóbriga. Después, Carrión vivió sin pena ni gloria las monarquías visigodas y la invasión árabe. Fue a partir de su reconquista, en tiempos de Alfonso II el Casto (791-842), cuando empieza a cobrar importancia dentro del reino de León primero y de Castilla después. En estos siglos, con el nombre de Santa María de Carrión, fue cabeza de un condado del reino leonés, al frente del cual estaba la familia de los Beni-Gómez. En esta familia destacó García Gómez, quien se llegó a enfrentar con Almanzor cuando rompió los pactos que mantenían, lo que provocó que el mismo Almanzor viajara hasta Carrión para poner orden. Su descendiente Gómez Díaz y su esposa Teresa introdujeron en 1077 la orden benedictina en el ya edificado monasterio de San Zoilo y construyeron el puente y un hospital de peregrinos al lado de aquél. Son ellos los condes que dan nombre a la ciudad, y no los supuestos infantes que aparecen en el Poema de Mío Cid.
En el siglo XII Carrión ya era una etapa importante dentro del Camino de Santiago, con cuyo motivo acudían gran cantidad de peregrinos, en su mayoría francos, por lo que surgieron numerosos hospitales (se contaban hasta catorce en el siglo XV). También durante la Edad Media se celebraron en Carrión Concilios y Cortes, llegaron las órdenes de San Francisco (1218) y de Santa Clara (1255), y se instalaron distintas familias nobles (Girón, Velasco, La Vega, Manrique, etc).
En el siglo XVI, Carrión ya tenía una configuración muy aproximada a la actual. En 1564 el Concejo compró al monasterio de San Zoilo la jurisdicción sobre el barrio circundante, que hasta entonces tenía fueros propios y señorío del abad del monasterio. No obstante, la población iba decreciendo en vecinos e importancia, lo que se intentó solucionar mediante la creación de un mercado franco que Felipe III concedió en 1620 y aún sigue celebrándose en la actualidad.
En los siglos siguientes, Carrión ya no se correspondía con las antiguas glorias medievales. Aunque conserva la mayoría de las iglesias, abundan las construcciones de adobe (barro y paja), a excepción de contados edificios de piedra, la mayoría de los cuales son antiguas casas solariegas. En el siglo XIX se destruyeron, incendio en 1811 y deterioraron, desamortización en 1835, numerosos edificios y monumentos de Carrión, algunos de los cuales han sido restaurados o reconstruidos después. Desde el último cuarto del siglo XX se han construido numerosos edificios modernos de viviendas, principalmente en hormigón y ladrillo visto, sustituyendo a antiguas casas de adobe, muchas de las cuales aún perviven.
De Carrión dice Aymeric que es “una villa próspera y excelente, abundante en pan, vino, carne y todo tipo de productos”. De su glorioso pasado da fe su riqueza artística, cuenta con tres Monumentos Nacionales, aparentemente en disonancia con una villa que hoy no llega los 3.000 habitantes.
Nada más entrar, encontramos el convento de Santa Clara, del siglo XIII.
Es uno de los conventos más antiguos de clarisas en España, fundado en 1255 por la reina de Portugal, y sobrina de Fernando III, Mencía, acogiendo algunas monjas de Santa María del Páramo. Las clarisas administraron los hospitales de la Piedad y la Trinidad, este último de 1429. En el siglo VXII, Luisa de la Ascensión Colmenares acometió la reedificación del monasterio del que era abadesa, y la construcción de la nueva iglesia, atribuida a discípulos de Juan de Herrera. El museo de las clarisas de Carrión muestra obras de arte de gran valía, entre ellas artesonados mudéjares, una talla flamenca del siglo XV, un Cristo de marfil filipino, cantorales, Niños Jesús de Praga, y un largo etc. la iglesia conventual cobija la magnífica talla de la Piedad de Gregorio Fernández. La Iglesia de Santa María del Camino (siglo XII), en la calle del mismo nombre, es de estilo románico, con incorporaciones góticas y barrocas, tiene una ruda portada donde se apiñaban los peregrinos, para escuchar las historias de moros, toros y doncellas, esculpidas en sus arquivoltas. En el interior, hay un cuadro aludiendo a la misma leyenda, del siglo XVIII, y también dos piezas únicas, una románica Virgen del Camino y un cristo crucificado gótico. Este templo es importantísimo emocionalmente para todos los peregrinos, ya que sienten especial devoción por su titular, Nuestra Señora del Camino. Estilísticamente nos encontramos con un edificio macizo, con escasos vanos, pensado más como elemento defensivo; de ahí la escasez de vanos del edificio en general. La fachada se estructura en tres alturas, con un marcado eje ascensional, conseguido a través del cuerpo de campanas. El vano de acceso al templo presenta un arco de medio punto, con fuertes arquerías, enmarcadas dentro de un alfiz. Sobre el vano, una hornacina con escultura. El segundo cuerpo está presidido por un vano, justo en la línea de la puerta de entrada. El tercer cuerpo es el campanario, con tejado a dos aguas. A la salida de Carrión se halla el tercer Monumento Nacional de la villa, el Monasterio de San Zoilo, poseedor de un riquísimo claustro renacentista en el que se conservan los sepulcros de los Infantes de Carrión. El resto de las instalaciones han sido transformadas, en hospedería de lujo en la actualidad. Las reliquias de San Zoilo y San Felices, traídas de Córdoba por el primogénito de los condes fundadores, Don Fernando Gómez, fueron muy veneradas por los peregrinos.