Estella (Lizarra).- Altitud 483 m.

Su población, 12.741 habitantes

A Santiago 649 Km.

Rodeada de montes desde los cuatro puntos cardinales (Montejurra, Peñaguda, Santa Bárbara), Estella conserva la estructura con la que nació hace más de 900 años a pesar de sumar a ésta, distintas calles y travesías. Conserva las tradiciones más arraigadas. Estella tuvo su origen en la ruta jacobea. Eje de un activo comercio fue sede frecuente de los soberanos y de las Cortes en la Edad Media. Estella aglutina en torno a la plaza de San Martín la mayor concentración de monumentos. Se puede realizar tambien un exclusivo recorrido por los edificios romanicos.
Estos orígenes favorecían el hecho de que los peregrinos franceses encontrasen en Estella una acogida verdaderamente generosa. Así, el propio Aymeric Pícaud, poco amante de estas tierras, al referirse a Estella dice “que es fértil en buen pan, óptimo vino, carne y pescado, y llena de toda suerte de felicidades”, y el agua de su río Ega “es dulce, sana y muy buena”. La calle de la Rúa y la Plaza de San Martín de Estella forman un conjunto monumental excepcional en el camino de Santiago. En este corto tramo el peregrino puede contemplar:

La Parroquia de San Miguel, Es una de las iglesias más representativas de la ciudad medieval de Estella. Estilísticamente tiene la iglesia una cabecera perteneciente al románico tardío que se continúa con un cuerpo de tres naves cuyos alzados presentan claro influjo cisterciense.
Muy complejo es el exterior del templo, que presenta aspecto de fortaleza con gruesos muros de cantería bien labrados, recrecidos con ladrillo en el Barroco, conservándose en algunos lienzos del ábside central y en la portada del Evangelio diferentes marcas de cantero, así como numerosas ventanas, contrafuertes y columnillas adosadas que sirven de articulación y evitan la monotonía, si bien gran parte del despliegue decorativo se concentra en las portadas.
Se aprecian casi en su totalidad los diferentes volúmenes del edificio, contrastando los semicilindros de los ábsides con el transepto y con los prismas horizontales de las naves y pórticos, unos y otros en disposición escalonada y contrapuestos, a su vez, al gran macizo erigido a los pies del templo que parece corresponderse con una primitiva torre atrofiada. Los muros del transepto y naves van articulados por contrafuertes que se refuerzan por gruesos arbotantes en el tramo de los pies. El ábside central de proporciones esbeltas tiene adosadas columnas de estilizado fuste sobre plintos y basas cistercienses con decoración de bolas, cuyos capiteles desaparecieron en el recrecimiento posterior de ladrillo.
En altura el ábside se compartimenta en tres pisos, el inferior y el superior macizos y el central jalonado por tres ventanas. La del centro presenta cuádruple abocinamiento de baquetones que descansan en dos columnas acodilladas a cada lado con capiteles figurativos; estos últimos reproducen a un músico con un bailarín y dos jinetes enfrentados, de una parte, y sendas parejas de animales, de la otra. Una estructura semejante pero simplificada ostenta la ventana del lado del Evangelio cuyos capiteles reproducen una arpía y dos aves entre hojarasca; su arquivolta exterior se decora con flores de cuatro pétalos formando puntas de diamante. Decoración figurada animalística presentan asimismo los capiteles de la ventana del lado de la Epístola.
La misma articulación a base de columnas adosadas se repite en el ábside lateral del lado de la Epístola pero su vano es un medio punto de arquivolta cóncava sobre columnas; uno de sus capiteles reproduce una serpiente mientras que el otro lleva decoración vegetal y cimacio de roleos. El resto de la cabecera está cubierto por construcciones posteriores de sillar, barroca la correspondiente a la sacristía y del siglo XVI la estancia inmediata empotrada entre dos contrafuertes angulares y con recrecimiento de ladrillo.
En el muro de la Epístola se conservan también los primitivos contrafuertes rectos hasta la altura de la cornisa que apoya en canes lisos cóncavos y bajo ellos dos grandes rosetones moldurados sobre cabeza y ménsulas vegetales respectivamente. A la altura del tramo inmediato a los pies se localiza una de las portadas de ingreso al templo que se corresponde con la fábrica primitiva; esta estructura está inscrita en un cuadro limitada en su borde superior por una hilera de canes de rollo y alguno de hojarasca. Su traza compone un gran arco con abocinamiento de cinco arquivoltas formadas por gruesos baquetones de tipo cisterciense que descansan sobre imposta lisa corrida. Les sirven de soportes tres columnas de fuste liso y capitel vegetal esquemático con ornamentación de hojas y pencas, situándose entre ellos pequeñas cabezas humanas en relieve.
El lado del Evangelio acoge una magnífica portada cuyo programa iconográfico es uno de los más ricos del Románico español de época tardía.
Las piezas de orfebrería de la Parroquia de San Miguel de Estella forman un conjunto muy destacado por su número y variedad tipológica. En torno a 1500 se puede clasificar el relicario de los Santos Inocentes (35) de estilo gótico que consta de base, astil y nudo poligonales, este último con medallones en sus frentes limitados por toscas columnillas prismáticas; culmina el astil una cabeza con rostro gótico de grandes ojos almendrados donde se alojan las reliquias . En el basamento se representan diversas figuras de la Virgen, Cristo, ángeles y serafines que en su origen debieron estar esmaltadas igual que los pequeños bustos del nudo. La pestaña se decora también con engarces de piedras y cordoncillos.
Fuera del recinto de la parroquia de San Miguel de Estella, frontero a la cabecera de la iglesia y unido a ella mediante un lienzo de muro con un arco apuntado se localiza la capilla de San Jorge, capilla gótica del siglo XIV que tiene planta trapezoidal con hornacinas apuntadas en tres de sus frentes, las cuales apean en columnas con capiteles de hojarasca.
En el interior de la capilla se guardan varias tallas de muy diverso carácter, siendo la más primitiva la gran escultura de San Jorge abatiendo al dragón que presenta rasgos hispano flamencos propios de los alrededores de 1500. El santo, vestido de guerrero se representa a caballo sobre un monumental dragón. Debe recordarse en este lugar que el maestro Terín estaba trabajando en estilo hispano-flamenco en el retablo mayor de esta parroquia.

Iglesia del Santo Sepulcro, el aspecto monumental que presenta el lienzo de fachada de la iglesia del Santo Sepulcro de Estella, que se corresponde con el muro del lado del Evangelio, donde se abre la gran puerta de ingreso ricamente decorada que se debía estar realizando por el año 1278 según consta en una inscripción empotrada en el mismo, si bien esta fecha es muy temprana para la escultura cuyos rasgos estilísticos responden a la primera mitad del siglo XIV; a ambos lados se dispone n varias hornacinas de estilo y cronología diversa distribuidas asimétricamente.
De gran calidad es la portada propiamente dicha en forma de gran arco apuntado que se abocina mediante doce arquivoltas apeadas en otros tantos baquetones de aristas sobre plintos poligonales constituyendo un interesante juego de líneas e intensos efectos plásticos y de claroscuro muy expresivos. En contraposición a este carácter lineal abstracto y para romper la monotonía y sobriedad del conjunto se desarrollan dos bandas figurativas cuidadosamente cinceladas; una horizontal en la línea de los capiteles corridos y otra vertical en la de las claves. Los capiteles se decoran con profusa hojarasca naturalista de talla muy profunda semejante a la de Santa María la Real de Olite, donde se intercalan animalillos diversos como leones, carneros y animales con cabeza humana, entre otros. En la banda vertical dispuesta en la línea de las claves se superponen seis figuras de ángeles, cinco de ellos portan símbolos de la Pasión y el sexto lleva una trompeta. Como marco de todo este conjunto se desarrolla otra arquivolta exterior culminada en un pedestal que sirve de soporte a una talla de Cristo resucitado; las ménsulas de arranque se sitúan al nivel de los capiteles y representan a una figura arrodillada de espaldas en la izquierda, y un busto de ángel sonriente a la derecha.
Otras dos ménsulas sustentadas por sendos bustos masculinos barbados a modo de atlantes sirven de apoyo al dintel de la puerta donde se reproduce en relieve la Ultima Cena con gran detalle narrativo. Sobre ella el tímpano aparece dividido en dos registros; el inferior representa las escenas de las Marías en el sepulcro con un ángel y tres diminutos soldados dormidos, el Descenso al Limbo y el «Noli me tangere». Centra el registro segundo un impresionante grupo del Crucificado con María y San Juan entre la figuras de Longinos y Stefanos más las de los ladrones que ocupan los ángulos extremos a menor escala. La disposición general del tímpano recuerda la portada del Arcedianato de la catedral de Pamplona.
Toda la escultura mantiene un elevado nivel de calidad técnico con rostros expresivos de ojos almendrados y gesto solemne y tratamiento plástico de cabellos y barbas. Los ropajes están bien trazados sobre todo en las figuras femeninas donde a las túnicas interiores de talla muy profunda se superponen los amplios mantos de pliegues más ornamentales con interesantes juegos de líneas curvas, especialmente en los extremos. Este decorativismo llega a su culminación en el modelado del paño de pureza de Cristo o en los ropajes de la Virgen y de las Marías, acentuándose el efecto merced a los contornos curvos de las propias siluetas. La tendencia a la isocefalia se contrarresta por sutiles variaciones en las actitudes para dar amenidad a la composición; de esta forma se intenta evitar la monotonía incluso en la Ultima Cena del dintel que es lo más rígido de todo el conjunto. Todos estos rasgos estilísticos sitúan esta portada dentro del gótico francés imperante en la primera mitad del siglo XIV. No obstante, esta destreza técnica y estilística se conjuga con una buena dosis de ingenuidad en la manera de componer, particularmente apreciable en el grupo del Calvario donde las figuras de los ladrones presentan una escala diminuta, no tanto para atender a las leyes de la perspectiva jerárquica como por su intento de adaptarse al marco arquitectónico en los ángulos extremos del tímpano.

La Parroquia de San Pedro de la Rúa, que goza del título de Iglesia Mayor de Estella, presenta al sur adosado por el lado de la epístola un gran claustro románico, que representa uno de los conjuntos de mayor riqueza escultórica del Románico navarro, a pesar de que demolición del castillo de Estella en 1572 perdió dos de su cuatro alas; solo se conservan por tanto las crujías norte y oeste. El conjunto puede fecharse en torno a 1170, perteneciendo a un románico tardío, rico y decorativo, que combina de una parte la iconografía y estilística imperante en el Camino de Santiago con otros temas preferentemente vegetales y animales, muy estilizados que enlazan con las telas y marfiles hispano-moriscos, en técnica, ritmos lineales e iconografía. En el conjunto de los capiteles se observa la participación de distintas manos que responden a la estilística arriba expresada, así la crujía occidental presenta uniformidad formal en sus capiteles de pájaros y entrelazos, que puede relacionarse con el segundo maestro de Silos. Por el contrario, los capiteles del ala norte que representan escenas de santos y de la vida de Cristo obedecen a otro concepto dentro de la tradición de la Calzada, advirtiéndose el trabajo de dos maestros. Este claustro es de planta cuadrada y en sus alzados sencillas arquerías de medio punto, nueve por banda, que apoyan en parejas de columnas, a excepción de los grupos de las esquinas, con ocho el correspondiente a la crujía oeste y pilar en forma de L con dobles columnas por frente, en el único ángulo existente; la arquería central de este lado también resulta excepcional, ya que apoya en cuatro columnas inclinadas que se entrelazan, como en Burgo de Osma y Santo Domingo de Silos.
La Parroquia de San Pedro de la Rúa, que goza del título de Iglesia Mayor de Estella, presenta al sur adosado por el lado de la epístola un gran claustro románico, que representa uno de los conjuntos de mayor riqueza escultórica del Románico navarro, a pesar de que demolición del castillo de Estella en 1572 perdió dos de su cuatro alas; solo se conservan por tanto las crujías norte y oeste. El conjunto puede fecharse en torno a 1170, perteneciendo a un románico tardío, rico y decorativo, que combina de una parte la iconografía y estilística imperante en el Camino de Santiago con otros temas preferentemente vegetales y animales, muy estilizados que enlazan con las telas y marfiles hispano-moriscos, en técnica, ritmos lineales e iconografía. En el conjunto de los capiteles se observa la participación de distintas manos que responden a la estilística arriba expresada, así la crujía occidental presenta uniformidad formal en sus capiteles de pájaros y entrelazos, que puede relacionarse con el segundo maestro de Silos. Por el contrario, los capiteles del ala norte que representan escenas de santos y de la vida de Cristo obedecen a otro concepto dentro de la tradición de la Calzada, advirtiéndose el trabajo de dos maestros. Este claustro es de planta cuadrada y en sus alzados sencillas arquerías de medio punto, nueve por banda, que apoyan en parejas de columnas, a excepción de los grupos de las esquinas, con ocho el correspondiente a la crujía oeste y pilar en forma de L con dobles columnas por frente, en el único ángulo existente; la arquería central de este lado también resulta excepcional, ya que apoya en cuatro columnas inclinadas que se entrelazan, como en Burgo de Osma y Santo Domingo de Silos. Pieza excepcional dentro del rico ajuar de orfebrería de la parroquia de San Pedro de Estella era un báculo de Limoges. Realizado en cobre dorado y esmaltado, perteneciente al siglo XIII y según la tradición lo dejó en esta parroquia el obispo de Patrás en su viaje de peregrinación a Santiago de Compostela. El mango se dispone helicoidalmente con bichas y decoración vegetal de finos roleos y hojas. Forma la cabeza una serpiente enroscada, quizás símbolo de la "Serpiente de Bronce" bíblica que muerde la cola de un león.

La Plaza de San Martín, centrada por su popular fuente de los chorros, de inspiración renacentista, y flanqueada por el Antiguo Ayuntamiento, la casa de Fray Diego y el Palacio de los Reyes de Navarra del siglo XII, en la que se puede contemplar el famoso capitel románico que representa la batalla de Roldán con el gigante Ferragut, son otros de los monumentos que se pueden contemplar en Estella.