La Ermita de Santa María de Eunate

Eunate (cien puertas, en euskera)
La iglesia de Santa María de Eunate se construyó durante la segunda mitad del siglo XII, hacia el 1170, coincidiendo con un cierto auge constructivo que se produjo en áreas urbanas y rurales de Navarra, y en especial, en las áreas mas próximas al Camino de Santiago. Por aquellas fechas, el interés por peregrinar hasta Santiago de Compostela experimentó un notable incremento en el mundo cristiano y la consecuencia más inmediata fue la construcción de diversos edificios para dotarlo de la infraestructura necesaria.
Sus orígenes no están lo suficientemente claros, lo que ha motivado que se sucedan planteamientos con muy distintas hipótesis. Una de ellas asegura su origen templario. El Temple era una orden de carácter religioso-militar-hospitalario, que tenía como fin original la protección de los peregrinos a Jerusalén contra los asaltos de bandidos y salteadores. Esta orden gozó de todo el beneplácito durante el reinado de Sancho VI "el Sabio", periodo en el que se construyó la iglesia de Eunate; pero la ausencia de noticias históricas o documentales que certifiquen la presencia de los templarios en Eunate, hace que esta hipótesis no sea considerada por la mayoria de los historiadores en la actualidad.
Investigaciones más recientes, basadas en los resultados obtenidos a raiz de las excavaciones que se realizaron a mediados de este siglo, consideran que Eunate pudo ser la iglesia de un hospital de la orden de San Juan de Jerusalén, pues se tiene constancia documental de su presencia y prestigio en esta comarca. Se aporta como prueba un documento en el cual, el prior del Hospital estableció en el 1251 una concordia con los cofrades de Obanos, concediéndoles para sus reuniones "el nuestro Hospital del Camino". Este Hospital propiedad de los Sanjuanistas sería Eunate. Sin embargo, esta teoría no pasa de ser una suposición más, ya que podría referirse al Hospital de la Villa de Puente la Reina, cuyo nombre se conserva hoy en día. Además, parece relativamente distanciada cronológicamente (casi 100 años) del momento de su construcción .
Otras hipótesis plantean la posibilidad de que fuera una reina (Sancha?) la que mandase su edificación. Al parecer la cantidad de robos que tenían lugar en esa zona lo requería. Conviene traer a colación un documento hallado en el archivo de la Catedral de Pamplona, datado en 1520, en el que se dice que "entre otras sepulturas ay una muy seynalada e principal en la que fue enterrada la Reina o aquella señora que fizo e mando hedificar la dicha yglesia". Aunque la existencia de enterramientos es un hecho que se ha confirmado en las excavaciones arqueológicas antes citadas, nuavemente la distancia cronológica entre el documento y la construcción de Eunate, hacen que su fiabilidad quede en entredicho. Además, y a pesar de que tampoco está del todo aclarado, todo parece indicar que la reina Doña Sancha fue enterrada en la catedral de Pamplona.
Sea cual fuere el origen del templo, la mayor parte de las hipótesis coinciden en su función cementerial al servicio de los peregrinos fallecidos en el Camino de Santiago (en varios de los enterramientos excavados se han encontrado las tradicionales conchas de los peregrinos). Así, la iglesia de Eunate sería una edificación anexa a un hospital de peregrinos y un cementerio existentes en su época; y es de suponer que junto con el Sancti Spiritus de Roncesvalles y el Santo Sepulcro de Torres del Rio -ambas situadas muy cerca del comienzo y final del tramo navarro respectivamente- formaba parte de un escalonamiento entre dichas capillas funerarias. Como complemento a esta hipótesis, se ha barajado con la posibilidad de que Eunate dispusiera, al igual que la iglesia de Torres del Río (también de planta octogonal), de un faro o linterna de muertos en la que luciría permanentemente la llama conmemorativa de los difuntos, y que a la vez serviría de guía a los peregrinos durante la noche. En apoyo de esta teoría está el cubo de la escalera anexo a la iglesia que asciende hasta el tejado haciéndolo practicable o visitable. Allí estaría antiguamente la linterna. Sin embargo, esta última suposición también queda en entredicho para otros investigadores. Por un lado, se tiene constancia documental de que la actual espadaña ya existía en el 1520 y por otro lado, en las obras de restauración de la cubierta que se efectuaron, no se encontraron vestigios de su existencia. Este último argumento tampoco puede considerarse definitivo, ya que es muy probable que de haberse construido dicha linterna, se habría levantado sobre una base de mortero, y por tanto la no existencia de restos es razonable.
Respecto a la arcada exterior, su historia constructiva es tan compleja como la de la iglesia, barajándose también diversas teorías sobre su origen y finalidad. El primer problema a dilucidar es si dicha estructura, con la disposición poligonal que adopta, es contemporánea de la iglesia o responde a un momento posterior. Algunos investigadores apuntan la posibilidad de que la arquería es mucho más reciente que la iglesia. Basan esta hipótesis en las evidentes diferencias que existen entre las columnas que sostienes sus ocho lados. En efecto, mientras que tres de las arcadas están sostenidas por columnitas pareadas con capiteles románicos, las otras cinco son sustituidas por pilares sencillos de sección cuadrangular sin capitel. En su conclusión, afirman que la arquería, tal y como hoy lo conocemos, habría sido edificada en la misma época a la que pertenecen sus cinco lados mas sencillos (siglo XVII); los capiteles y las columnillas gemelas que componen los otros tres serían restos reutilizados de una construcción más antigua -un claustro probablemente- desaparecida y cuya disposición no se correspondería con la actual.
Sin embargo, la mayoría de los especialistas descartan esta posibilidad, y consideran que el claustro con su disposición actual es coetáneo del edificio. Este habría estado desde su construcción, constituido por columnas y capiteles semejantes a los que se conservan. En todo caso, en el siglo XVII se habría llevado a cabo una reconstrucción del mismo, debido a que parte de los arcos y columnas se encontrarían desmoronados y amenazarían ruina, por lo que, respetando los que se encontraban intactos, se reestructurarían los restantes con arreglo a las prácticas constructivas del momento, pero teniendo siempre presente la ordenación octogonal primitiva. El hallazgo de un documento parece consolidar definitivamente esta segunda hipótesis; se trata del pleito entablado en 1654 por Juan Galbán, maestro cantero de Ezcároz, contra los mayordomos de la cofradía y ermita de Eunate, reclamando el pago de la obra de cantería que dos años atrás el demandante había realizado en la ermita; la obra consistió en rehacer 17 arcos y 7 pilares que estaban caídos. Por lo tanto, parece claro que en el siglo XVII se llevaron a cabo labores de cantería, pero no para ejecutar una nueva obra, sino simplemente para reconstruir una estructura ya existente que se encontraba parcialmente derruida.
Otra de las incógnitas que plantea la arquería se refiere a la posibilidad de que fuese completamente independiente al templo o en un momento determinado hubiese estado adosado al mismo formando una especie de deambulatorio o galería cubierta; pero en su estado actual no quedan indicios de que en los muros de la iglesia se apoyara ningún tejado que se uniera con las ocho arcadas, por lo que esta hipótesis parece poco probable.
Según otras hipótesis la arquería que se conserva no se correspondería con el perimetro exterior, sino con el perímetro interior de una galería que rodeaba un patio o atrio descubierto, en cuyo centro se levantaba la iglesia; esto explicaría la ausencia de indicio alguno del apoyo de la cubierta en los muros de la iglesia, ya que ésta se dispondría en sentido contrario, cerrando un espacio entre la arquería que se conserva y otra paralela a ella, localizada aproximadamente donde hoy se encuentra la cerca de contención de los campos inmediatos. Circundarían dicho claustro un grupo de construcciones adosadas de las que se conservan restos de cimientos, las cuales debieron integrar el complejo hospitalario que significó Eunate.
Lo más probable es que la arquería fuese completamente exenta y cumpliese exclusivamente la función de delimitar el espacio cementerial. Además, esta hipótesis está en consonancia con la considerada como más acertada para explicar el origen y la finalidad de la iglesia.
Dentro de este mar de dudas e incognitas, lo que si conoce con certeza es que Eunate fue siempre un templo dedicado a la Virgen. Aunque la que podemos ver en la actualidad es una reproducción moderna, el templo de Eunate siempre estuvo presidido por una talla románica de la Virgen con el Niño de finales del siglo XII o comienzos del XIII, desaparecida en la actualidad. En su día estuvo acompañada con un conjunto de retablos dispuestos en el ábside y en sus ángulos de ingreso que enriquecían el ámbito presbiterial. El principal era de estilo renacentista del siglo XVI. Los otros dos eran de estilo romanista, ejecutados a finales del siglo XVI. Estos retablos fueron desmontados en la década de 1950.
La devoción de toda la comarca por la Virgen de Eunate, dio lugar a la aparición de una Cofradía, cuyas constituciones fueron redactadas en los años 1487 y 1533. Esta corría con los gastos de conservación, adorno y culto de la iglesia, disponía de una casa junto a la ermita para sus reuniones y, al menos hasta 1546, los funerales y entierros de los cofrades se realizaban en Eunate. La importancia del lugar en todo el valle hizo que fuera también el centro donde se celebraban, desde tiempo inmemorial y al menos hasta el año 1840, las reuniones de Valdizarbe.El fuerte deterioro que, en el transcurso de los años, fue sufriendo el conjunto de Eunate decidió su restauración por la Diputación Foral de Navarra, conmemorándose el fin de las obras el 15 de abril de 1943 con una solemne fiesta.
Actualmente Eunate es uno de los parajes navarros más visitados, tanto por la devoción que suscita el lugar como por el interés cultural de esta original obra de arte románico.