Monasterio de Carracedo

Carracedo es un pueblo situado al NO de la provincia de León, perteneciente a la comarca del Bierzo, a mitad de camino entre Ponferrada y Villafranca, en las proximidades de Cacabelos. Forma parte del ayuntamiento de Carracedelo.
En sus orígenes se llamaba San Martín de los Carros, hoy San Martín de Carracedo, uno de los cinco barrios de los que se compone Carracedo: San Martín, San Juan, Las Colonias, El Teso y La Roda.
La población ha permanecido estable a lo largo del tiempo, pues hoy tiene practicamente los mismos habitantes que en 1950. Se ha mantenido gracias a la afluencia de gentes venidas de otras zonas.
El paisaje es muy hermoso; regadío y agricultura intensiva, predominando el minifundismo, con cultivos de hortalizas y frutales, que se desarrollan en los fértiles y excelentes suelos aluvionales que el río Cúa (afluente del Sil) ha ido depositando. El paisaje lo complementan extensas zonas de viñas, y a las orillas del río, chopos, alisos, sauces y álamos.
Son productos a destacar: los pimientos, las riquísimas cerezas, las manzanas reinetas (con denominación de orígen Bierzo), y todo tipo de conservas con los productos de la tierra, como cerezas en aguardiente, pimientos asados, peras, castañas, higos en almíbar... Sin olvidar los vinos, algunos con denominación de origen. Y el exquisito botillo.
El Monasterio fue fundado en el año 990 por el rey Bermudo II el Gotoso, de León para, entre otros fines, socorrer a los monjes fugitivos de otras regiones, que buscaron su amparo al ver sus casas destruidas por los ejércitos de Almanzor.
El rey les donó la villa de Carracedo con todas sus pertenencias, casas, y su palacio, para que construyeran allí una iglesia. Edificaron el monasterio, dedicado al Salvador del mundo.
Otro ataque de Almanzor lo destruyó casi en su totalidad.
El rey Bermudo II falleció en el año 999, fecha en la que aún no estaba el monasterio en condiciones de acoger su cuerpo; pese a todo a Carracedo se le conoce como el primer real sitio de España.
Pasan años de gran dureza para los monjes, que trabajan incansablemente para levantar las ruinas que dejó Almanzor. De este largo periodo apenas tenemos noticias.
Ya en el siglo XII, la reina Dª Sancha (hermana de Alfonso VII) lo mandó restaurar y desde entonces pasó a llamarse Monasterio de Santa María de Carracedo, con cuyo nombre es conocido actualmente.
A partir de entonces Carracedo adquirió un enorme prestigio en todo el Norte de España. Se convirtió en un auténtico poderío económico, ya que según las costumbres de la época, los reyes y los fieles hicieron grandes donaciones. Ejerció jurisdicción, además de sobre otros monasterios bercianos, en Galicia, Asturias y León.
En 1203 se unió a la orden cisterciense a través de Cîteaux. En el siglo XIV, como sucedió en numerosos monasterios, entró en una crisis material y espiritual, de la que salió en 1505, tras su ingreso en la congregación cisterciense de Castilla. Luego siguió una época de decaimiento, pero en el siglo XVI se restablece de nuevo el esplendor religioso de Carracedo. El monasterio tuvo una gran influencia en las gentes del pueblo; los niños acudían a su escuela; los enfermos buscaban remedio a sus enfermedades en el hospital que los frailes cuidaban; y los pobres de la comarca eran recibidos para remediar las necesidades físicas del hambre.
En el siglo XIX los monjes se dispersan debido a la invasión napoleónica, pero sobre todo por la ley de desamortización de Mendizabal (1835). Es entonces cuando la comunidad desaparece, abandonándose el cenobio y pasando la mayor parte del edificio a manos privadas, con el consiguiente y progresivo deterioro de las dependencias del monasterio, así como la desaparición de muchas obras de reconocido valor artístico.
Hasta 1987 el monasterio se encontraba en un estado de abandono y ruina lamentables. En 1988 la Diputación Provincial de León inició la restauración y consolidación del edificio.
Se conservan importantes zonas del conjunto monástico medieval. La iglesia, de tres naves y triple cabecera, se demolió parcialmente a finales del siglo XVIII (1796). Todavía quedan en pie parte de la nave meridional, el tramo de los pies con la fachada occidental (siglos XII - XIII) y la capilla funeraria de los Valcárcel (siglos XIII - XIV), adosada al costado norte. Empotrados en este mismo lado, se pueden observar restos escultóricos de alguna antigua portada del monasterio.
Al sur del templo se sitúa el claustro reglar, reconstruido en el siglo XVI, en torno al cual se distribuyen las distintas dependencias monacales: la sacristía (también del XVI), la sala capitular, el locutorio y el pasaje (de fines del XII y principios del XIII) y la escalera moderna al este. Sobre estas dependencias se ubica una monumental residencia abacial, integrada por tres piezas de los siglos XIII a XIV. Actualmente pueden admirarse sus grandes valores artísticos. Junto a él está El Palacio Real, más conocido como Palacio de Dª Sancha, el único palacio de los reyes leoneses existente en estas fechas.