Nájera.- Altitud 500 m.

Su población 6.907 habitantes

A Santiago 573 Km.

El sabor antiguo de su historia te sumerge en los siglos pasados que se vislumbran en numerosos edificios de la ciudad. Fue capital de reino y cuna y feretro de reyes. Toda Najera y la comarca tienen que ver con ellos. La iglesia de Santa Maria la Real es obra unica para los amantes del arte, tanto en arquitectura como en escultura. Se pueden contemplar por toda la ciudad obras de interes historico artistico. En cuanto a la gastronomia unas chuletillas en brasas de sarmiento o las pochas con codornices sacian con plenitud los mas exquisitos paladares.
Nájera es una ciudad de origen prehistórico. Tierra de paso, situada en lugar estratégico, vivió diferentes culturas y coloniaciones: íberos, celtas, pelendones, autrigones, vascones, berones, romanos, suevos, árabes. Desde principios del siglo X se menciona Nájera en las narraciones sobre las continuas luchas entre moros y cristianos. A la población le dieron los árabes el nombre de Náxara "lugar entre peñas" o "lugar al mediodía" ya su río Naila le llamaron Naxarilla. Fue reconquistada definitivamente por Ordoño II de león el año 923, en colaboración con Sancho Garcés I de Navarra (905-925).
Nájera fue escenario de trascendentales acontecimientos en la historia de España. Aquí Sancho III celebró Cortes y otorgó el famoso Fuero de Nájera, origen de la legislación navarra y base del derecho nacional. Durante su reinado se acuñó en Nájera la primera moneda de la Reconquista. Favoreció las peregrinaciones a Santiago de Compostela, estableciendo alberguería y hospitales, y convirtiendo a la ciudad en punto clave de la ruta jacobea. A la muerte de Sancho el Mayor, el vasto imperio se repartió entre sus hijos García, Fernando, Ramiro y Gonzalo, convirtiéndose Nájera en cuna de los reinos de Navarra, Castilla y Aragón. En Nájera se quedó su primogénito, el rey Don García (1035-1054), apodado "el de Nájera", porque nació, vivió y fue enterrado en esta ciudad. Fue un gran rey, típico representante de los monarcas medievales.
Conquistó Calahorra a los moros, y entre sus grandes obras figura la fundación del monasterio de Santa María la Real de Nájera, de originario estilo románico-visigótico, y el primitivo monasterio de San Millán de Yuso. También instituyó la Orden Militar de los Caballeros de la Terraza o de la Jarra, primera que se fundó en España. Murió en la batalla de Atapuerca (Burgos) en lucha contra su hermano Fernando, rey de Castilla, el1 de septiembre de 1054. Le sucedió su hijo Sancho Garcés IV el Noble o el de Peñalén. Murió en Peñalén -actual Funes (Navarra)-, despeñado por su hermano bastardo Ramón. A su muerte, la parte navarra del reino quedó anexionada a la corona de Aragón; y Nájera, Calahorra y otras plazas fronterizas fueron incorporadas al reino de Castilla por Alfonso VI, que alegaba derechos hereditarios.
A partir de entonces, habiendo declinado su esplendor, Nájera pasó a convertirse en residencia preferida de monarcas y nobles castellanos, y en testigo de sus disputas, intrigas y batallas. En 1136 Alfonso VII el Emperador estableció en ella su corte, convocando en Nájera las Cortes del Reino dos años después. Finalmente, dona el Reino de Nájera a su hijo Sancho III el Deseado. Alfonso VIII, el de las Navas, hijo del anterior y de Doña Blanca de Navarra, también nacido en Nájera, anexiona definitivamente La Rioja a Castilla.
La ciudad aún fue testigo de hechos notables, como la proclamación de Fernando III el Santo como Rey de Castilla el 1 de mayo de 1217, o la célebre Batalla de Nájera en 1367 entre las tropas de Pedro I el Cruel y su hermano bastardo Enrique de Trastámara. Juan lI la honró con el título de Ciudad en 1438, y Enrique IV le concedió los apelativos de "Muy Noble y Muy Leal" en 1454. En 1465 donó la ciudad a D. Pedro Manrique de Lara, a quien los Reyes Católicos confirmaron en esta donación en 1482, otorgándole, además, el título de Duque de Nájera "Duque Forte". El emperador Carlos I visitó Nájera tres veces y Felipe II una vez, de paso para las Cortes de Tarazona. Durante la guerra de la Independencia contra las tropas de Napoleón fue ocupada por los franceses, que confiscaron bienes e impusieron fuertes contribuciones a los najerinos, saqueando cuanto de valor material y artístico hallaron en la ciudad.
Su antiquísimo puente, de 8 arcos, sobre el río Najerilla está documentado desde el siglo XI, y su existencia fue fundamental para el desarrollo de la población. A san Juan de Ortega, uno de los santos vinculados al camino, se atribuye su arreglo y ampliación en 1152. En 1886 desaparece, al construirse otro moderno. La ciudad muestra un entramado urbano alargado, típicamente medieval, entre el cerro y el río.
De su esplendor de antaño da fé el Monasterio cisterciense de Santa María la Real, comenzado a construir por García III de Navarra, en 1056. La iglesia, con aspecto de fortaleza por los enormes contrafuertes cilíndricos de su cabecera, presenta tres naves, transepto y cabecera rematada en tres capillas de testero recto. Se cubre con bóvedas de crucería con terceletes en crucero y presbiterio. En el coro alto se conserva una de las mejores sillerías del gótico hispano, realizada a finales del siglo XV por los maestros Andrés y Nicolás y compuesta por 36 sillas altas y 27 bajas. En el presbiterio se encuentra el retablo mayor, barroco aunque con piezas anteriores reutilizadas. Está muy alterado por varias remodelaciones góticas y renacentistas, en el que además, destaca sobre manera el sepulcro románico de Doña Blanca de Navarra. El “Claustro de los Caballeros”, gótico isabelino con abundancia de elementos platerescos, considerado como una de las más hermosas joyas del arte español en el camino de Santiago. Obra de la primera mitad del siglo XVI. El claustro bajo es una hermosa combinación de estilos gótico, florido en las bóvedas, pilares y hornacinas y plateresco en las tracerías caladas que cubren los 24 arcos ojivales sobre soportes renacentistas.
Las abundantes celosías de sus arcos proyectan sobre el suelo inquietantes sombras en un ambiente sobrecogedor. El claustro conserva además numerosos sepulcros de nobles caballeros. La población contó con varios hospitales de atención al peregrino. Los más conocidos son el de la Cadena, el de la Abadía y el de la Piedad.