Pintín.-Altitud 640 m.

Su población 58 habitantes

A Santiago 119 Km.

El camino se estrecha para entrar en el lugar, el vial está saneado y acondicionado con piedra, y dejando a la derecha y a la izquierda las casas de Pintín, retoma otra vez la carretera. Hubo aquí una capilla ya desaparecida. Este lugar, de la parroquia de Calvor, perteneció a la Jurisdición de Samos, y es hoy el primer lugar del Ayuntamiento de Sárria que el peregrino encuentra en su caminar. Hasta hace algunso años hubo aquí una cantina. Dos casas del lugar llevan el nombre de CASA DO CAMIÑO. Pasada una casa abandonada,hacia el fondo, adivina el peregrino la iglesia de Santo Estevo de Calvor. Las flechas amarillas lo mandarán ir por una travesía honda que va a mano derecha de la carretera. Despues la carretera coincide con otro ramal que iba hasta la iglesia, al antiguo monasterio de Santo Estevo, al que nos vamos a referir, por cuanto tuvo gran importancia en el hecho de las peregrianciones, por lo que quien tenga tiempo es aconsejable haga una visita a este sitio. Es muy sugerente el contenido de las referencias documentales que se remontan al siglo VIII y nos hablan de que Adilán fundó el monasterio de San Paulo y Santo Estevo.
Aparte de dos documentos contenidos en el Tumbo de Samos, que hacen referencia al Monasterio e Casa de Santo Estevo, solo de quedan aquel monasterio dos capiteles de corte visigótico, que hacen de fuentes de agua bendita en Calvor y en Seteventos.
La iglesia actual fue reconstruida en el pasado siglo, pero conserva en el muro sur algunos modillones de la fábrica románica. Al lado de la iglesia está o Castro de Calvor (Castro Astórica in villa Calvaria), donde recientemente se encontró una hermosa piedra neolítica, vinculada al culto de los muertos.
El cementerio está alrededor de la iglesia. Pegado a la Sacristía hay un alpendre cubierto, que puede que sirviese de refugio a las personas que pasaban por el Camino Francés.
Una industria hormigonera altera un tanto la belleza del paisaje. Descendiendo por entre los robles, no sin cierta dificultad, el caminante retoma la carretera, que ya no la abandonará hasta llegar a Sárria.