San Juan de Ortega.- Altitud 999 m.

Su población, 24 habitantes

A Santiago 502 Km.

Otro hito del Camino. El hecho de quedar aún hoy al margen de las modernas vías de comunicación le ha permitido conservar un entorno natural privilegiado y un ambiente sobrecogedor, rodeado de nuevo de robles, acentuado por el silencio y la soledad, durante buena parte del año sólo alterada por el paso de peregrinos.
El pueblo nació al calor de una capilla y alberguería allí establecidas en torno a 1115 por San Juan de Ortega. A medida que pasaban los años, las numerosas personas que acudían a venerar el cuerpo del fundador iban quedándose de modo permanente en las cercanías del hospital, siempre con la autorización de los canónigos que lo regían. Así, fue naciendo un núcleo de población que recibiría en 1202 un privilegio de Alfonso VIII. Este documento, que hacía «aforados» a los que moraban en el lugar y les daba libertades y normas para su gobierno, aunque les recordaba el vasallaje que debían al monasterio, ha sido considerado como el momento en que el pueblo queda constituido como tal, tomando el nombre del monasterio. Poco a poco el poblado fue creciendo y, cuando los jerónimos se establecieron en el monasterio, el obispo de Burgos se comprometió a alejarlo del convento, algo que nunca llegaría a realizarse.
Debido a la estratégica situación del municipio de San Juan de Ortega este pueblo se convierte en un paso obligado para los millones de peregrinos que se dirigen a la búsqueda de la tumba del Apóstol Santiago; se encuentra rodeado esta localidad de un bello paraje compuesto principalmente por bosques de robles y pinos.
Destaca de su legado artístico el impresionante Monasterio de San Juan de Ortega; ubicado en medio de la llanura castellana; San Juan de Ortega nace en Quintanaortuño (Burgos), en 1080. Hijo de una familia adinerada, fue uno de los grandes promotores del camino, y junto con su maestro Santo Domingo de la Calzada fue artífice de numerosos puentes, hospederías y hospitales del Camino de Santiago. La Iglesia románica, con tres hermosos ábsides y gran crucero, se terminó de construir a finales del gótico. En su interior se conserva un mausoleo del santo tallado por Gil de Siloé de estilo isabelino. Son también de gran interés iconográfico sus capiteles, especialmente el que representa el combate del gigante Ferragut y Roldán, así como el triple capitel con el ciclo de la Navidad. En el interior de este templo se puede contemplar un fenómeno excepcional en el mundo cristiano; se trata de El Milagro de la Luz; el cual se produce todos los años durante los equinoccios de primavera y otoño, cuando un rayo de sol poniente se introduce por un ventanal e incide, sobre un capitel románico en el que aparece esculpida una bella representación de la Anunciación de la Virgen. Un verdadero prodigio de la arquitectura medieval. El sepulcro de San Juan de Ortega, se conserva en la cripta, y se encuentra decorado con figuras y escenas y diversos relieves elegantes, de original factura y cuidad labrada.
La capilla de San Nicolás se halla junto a la iglesia, posee una buena rejería renacentista, y fue erigida por la reina Isabel I de Castilla en 1447.