Villamayor de Monjardin (Donetzebe)- Altitud 603 m.

Su población 191 habitantes

A Santiago 639 Km.

La localidad, situada a las faldas del monte Deio, es un punto de referencia para quien quiera conocer algo de la historia del viejo reino de Navarra o recorrer el Camino de Santiago. Desde su castillo, la vista se satura de todos los colores y hay que respirar hondo y profundo, para que el cuerpo se llene del perfume de la uva de carasol, suave y olorosa, fruto nuevo de vieja artesanía que llena las bodegas de buenos vinos. Casas blasonadas y de buen porte llenan sus calles, y dicen mucho de la nobleza de sus pobladores. La villa es un remanso de paz y tranquilidad, sólo rota por el trinar de los pájaros o las campanas de su vieja iglesia del románico rural. La fuente del Moro, cueva-bóveda de sillería, ha saciado durante siglos la sed de los peregrinos jacobeos.
Monjardín es una pequeña montaña que se alza al suroeste de Estella. A sus pies se alza la población de Villamayor de Monjardín y, en lo alto, el castillo roquero de San Esteban de Deyo, que luego, por influencia de las leyendas carolingias de la Crónica de Turpín, habría de tomar el nombre de Monjardín. Fundado por los Banu Qasi, constituía un importante baluarte defensivo a finales del siglo IX. Actualmente se conservan las paredes, el aljibe medieval y la ermita, reconstruida en época barroca y dedicada a la Santa Cruz.
La iglesia de San Andrés, es un edificio compuesto por una nave de dos tramos entre arcos fajones apuntados que soportan la bóveda de cañón asimismo apuntada, más amplia cabecera con tramo rectangular y ábside en forma de semicírculo, éste último cubierto por bóveda de horno. Destacan los efectos exteriores con gruesos muros de sillar, recrecidos modernamente, donde se contraponen el cilíndrico del ábside, articulado por columnas adosadas, y la gran masa horizontal de la nave. En su flanco oeste se abre la primitiva portada románica con arquivoltas de medio punto sobre columnas con capiteles vegetales y figurativos. La sacristía, de estilo barroco, y el pórtico, actualmente en ruinas, fueron construidos en 1727. La Cruz parroquial de plata, labrada en estilo románico en torno a 1200, constituye un ejemplar único dentro de la orfebrería navarra.
La torre es de estilo riojano del siglo XVIII. En el interior se guarda una cruz procesional recubierta de plata, que dicen fue escondida entre los matorrales por el rey Sancho I Garcés para evitar que las tropas musulmanas pudieran profanarla. La cruz permaneció oculta en el mismo lugar durante años hasta que un pastor observó cómo una de las cabras permanecía inmóvil ante unas zarzas. Pensando que podía tratarse de algún animal peligroso para el rebaño, lanzó una potente pedrada para alejar al posible intruso. Al acercarse encontró una artística cruz con uno de los brazos destrozados por el impacto de la piedra. Impresionado por el hallazgo, se arrepintió de su conducta y prefirió que el brazo se le hubiera quebrado a él. Dicho y hecho, el pastor se quedó sin brazo útil. Divulgada la noticia del suceso, la cruz fue trasladada a otro lugar pero ésta volvía a su primitivo lugar por lo que se levantó en ese punto el actual tempo que cobija la cruz, ya con el brazo restaurado. Del otro brazo, el del pastor, la leyenda no aclara nada.
Es interesante también, la fuente medieval abovedada, del 1200, que se halla en las afueras, a pocos metros de la villa. Antes se la conocía como" Fuente de los Moros". Sorprende con un doble arco apuntado de ingreso que da paso a un recinto rectangular y a unas escaleras profundas que descienden hasta el agua, que mana del fondo. Fue restaurada no hace muchos años.